Hidrovía en la recta final: pulseada millonaria entre gigantes belgas y presión política por modernizar el sistema
Las dragadoras Jan de Nul y DEME avanzaron a la etapa decisiva de la licitación de la Vía Navegable Troncal, un negocio de US$ 15.000 millones. En paralelo, crece la presión política por reformar el sistema de navegación y bajar costos logísticos.
La licitación más estratégica del comercio exterior argentino entró en su tramo decisivo. La Hidrovía Paraguay–Paraná quedó reducida a una disputa entre dos gigantes globales: las belgas Jan de Nul y DEME, que superaron las etapas técnicas y administrativas y ahora definirán el negocio en la apertura del Sobre N°3.
El director ejecutivo de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, Iñaki Arreseygor, confirmó que ambas firmas están en el “top mundial” y destacó que, pese a la fuerte competencia, el proceso mantuvo un “razonable fair play”.
Lo que está en juego no es menor: un contrato a 25 años con una facturación estimada en US$ 15.000 millones, bajo un esquema de riesgo empresario, sin aval estatal, para el dragado y balizamiento de la principal vía de exportación del país.
Peaje, costos y promesa de baja
Uno de los puntos más sensibles es el valor del peaje que cobrará el adjudicatario. Según Arreseygor, si las ofertas se ubican en el piso previsto, podría haber una reducción de al menos el 15% en los costos actuales del transporte fluvial.
El funcionario también defendió el proceso licitatorio, que se extendió por más de un año y medio e incluyó auditorías internacionales —incluso de Naciones Unidas—, audiencias públicas y más de 200 consultas de distintos sectores.
Una hidrovía en disputa política
Pero mientras se define quién manejará la Hidrovía, el debate político ya se instaló. Desde el Congreso, el diputado correntino Diógenes González impulsa un proyecto para modernizar el régimen de navegación de cabotaje, con foco en reducir costos y mejorar la competitividad.
La iniciativa busca reemplazar una normativa vigente desde 1944 y plantea una apertura controlada a buques extranjeros, con mayor flexibilidad operativa y menos burocracia. El objetivo: integrar las economías regionales al comercio global y potenciar el uso de la Hidrovía.
Federalismo vs. centralismo logístico
El trasfondo del debate es más profundo. Provincias del litoral reclaman desde hace años una mayor competitividad logística frente al peso del Área Metropolitana de Buenos Aires en la distribución de subsidios y costos.
En ese contexto, la modernización del sistema de navegación aparece como una herramienta clave para abaratar fletes y mejorar la salida de producción del interior.
Lo que viene
Con la apertura del Sobre N°3 a la vista, el Gobierno nacional se encamina a definir quién controlará la arteria por donde circula cerca del 80% de las exportaciones argentinas.
Entre promesas de eficiencia, tensiones empresariales y presión política, la Hidrovía vuelve a quedar en el centro de una disputa donde se juega mucho más que un contrato: el modelo logístico del país para las próximas décadas.